Brecha de género en la transición energética

Brecha 1: La transición energética ha generado más empleo en la última década, pero la presencia femenina sigue siendo limitada

La transición energética ha creado más de medio millón de empleos netos en la última década, pero la presencia femenina sigue siendo limitada.

Aunque el número total de personas ocupadas en los sectores de transición energética ha aumentado de forma sostenida, las mujeres representan tan solo una de cada cuatro. Las nuevas generaciones empiezan a mostrar una mayor presencia femenina, aunque de forma incipiente, por lo que el avance es real pero insuficiente. Su peso apenas ha crecido unos puntos porcentuales en diez años.

Evolución del empleo en los sectores de transición energética (miles de personas, izq. y % mujeres sobre total, dcha.)

Fuente: Afi a partir de Encuesta de Población Activa (EPA).

Empleo por generación y ratio M/H (miles personas, izd. y ratio M/H, dcha.), 2024

Fuente: Afi a partir de Encuesta de Población Activa (EPA).

Cerrar la brecha de género en el empleo de la transición energética podría aportar más de 122.000 millones de euros a la economía española, el equivalente al 7,7% del PIB nacional en 2024.

Brecha 2: Los sectores de transición energética ofrecen mejores condiciones laborales y proyección profesional a las mujeres que otros sectores, aunque persisten los techos de cristal

Los sectores vinculados a la transición energética ofrecen mejores condiciones laborales que la media de la economía, tanto para hombres como para mujeres, aunque persisten diferencias de género en cuanto a parcialidad y temporalidad.

En concreto, la diferencia salarial entre hombres y mujeres es menor en los sectores de transición energética. En términos medianos, las mujeres del sector ganan 3 euros más al día que aquellas empleadas en otros sectores, aunque aún perciben 4,1 euros menos que los hombres de su mismo ámbito. Esta brecha, aunque significativa, se amplía fuera de la transición energética hasta casi 5 euros diarios, lo que confirma que las actividades de transición energética ofrecen una mayor igualdad de género en salarios y en la probabilidad de mejorarlos.

Porcentaje de ocupados según tipo de contrato sobre el total de su género

Fuente: Afi a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA)

Base de cotización mediana por género y sector (euros al día), 2023

Fuente: Afi a partir de la Muestra Continua de Vidas Laborales (MCVL)

El liderazgo femenino avanza en los sectores de transición energética, pero no llega a la paridad.

Aunque mujeres y hombres presentan probabilidades similares de ascender a puestos de dirección y técnicos superiores, la menor presencia femenina global se traduce en una representación más reducida en los niveles de alta dirección. Si bien aún queda recorrido hasta la paridad, los avances son significativos y reflejan el mayor compromiso de las compañías españolas con la diversidad y la inclusión. En apenas seis años, la participación femenina en puestos estratégicos se ha duplicado del 17,9% de los miembros de los consejos y el 9,8% de los puestos de alta dirección de las compañías del sector en 2018, al 37% y 22% respectivamente en 2024.

Presencia femenina en puestos directivos de empresas cotizadas

Fuente: Afi a partir de CNMC

Brecha 3: Las mujeres se forman menos en los ámbitos que impulsan la transición energética y, cuando lo hacen, acceden en menor medida al empleo del sector

En el contexto de la transición energética, la Formación Profesional (FP) representa una de las principales vías para conectar la educación con el mercado laboral, permitiendo dar respuesta, de forma ágil, a los cambios en la demanda de cualificación técnica derivados de la transición energética. Sin embargo, la representación femenina en los itinerarios de FP relacionados con la transición energética sigue siendo muy reducida. Esta desigualdad también se reproduce en el ámbito universitario: las mujeres estudian más, tienen trayectorias académicas más extensas y obtienen mejores resultados, pero siguen accediendo en menor medida a los ámbitos técnicos y científicos, precisamente aquellos donde se concentran muchas de las oportunidades laborales emergentes.

A pesar de que un número creciente de mujeres finaliza estudios técnicos vinculados a la transición energética, sus niveles de inserción en el sector son inferiores. En este sentido, solo el 11% de las mujeres egresadas en estas titulaciones accede a un empleo dentro del propio sector, frente al 23% en el caso de los hombres.

Distribución de estudiantes egresados por género (número de egresados, izd.; ratio M/H, dcha.) Curso 2022-2023

Fuente: Afi a partir de Ministerio de Educación y Formación Profesional, y Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades

El verdadero desafío reside en lograr conectar el talento femenino con el empleo en estos sectores

Brecha 4: Al ritmo actual, la igualdad en el empleo energético no llegaría hasta 2061

Las proyecciones muestran que, de mantenerse la tendencia actual, la igualdad de género en los sectores de transición energética no se alcanzaría hasta 2061. En este escenario, el empleo masculino seguiría creciendo al ritmo observado en los últimos siete años (1,4 % anual), mientras que el empleo femenino avanzaría a un 4,6% anual.

La adopción de políticas activas contempladas en el PNIEC cambia sustancialmente el horizonte. Si estas medidas lograran acelerar el crecimiento del empleo femenino hasta el 7,8% anual, la paridad podría alcanzarse en 2043. En un escenario aspiracional, con un impulso decidido a la incorporación de mujeres al sector (23% anual), la igualdad se alcanzaría en 2030. Por tanto, el cierre de la brecha depende, en gran medida, del nivel de ambición de las políticas que se adopten en el presente.

Proyección del porcentaje de mujeres en los sectores vinculados a la TE en cada escenario (% mujeres sobre el total)

Fuente: Afi a partir de la Encuesta de Población Activa (EPA) y Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC 2023-2030)

Brecha 5: Los hogares encabezados por mujeres presentan una mayor incidencia de pobreza energética

Los hogares encabezados por mujeres, y en especial los monomarentales, muestran una vulnerabilidad especialmente elevada ante los costes energéticos. En 2023, uno de cada tres hogares monomarentales no podía mantener una temperatura adecuada en la vivienda, muy por encima del promedio nacional (17%). Además, un 19% se ha retrasado en el pago de facturas básicas como luz, agua o gas, muy por encima del 8% declarado por el total de hogares.

Indicadores subjetivos de pobreza energética (porcentaje de hogares), 2023

Fuente: Afi a partir de Encuesta de Condiciones de Vida (ECV)

Brecha 6: Las mujeres, especialmente las más jóvenes, lideran el compromiso y optimismo hacia la transición energética

Las mujeres muestran un mayor optimismo hacia la transición energética, especialmente entre las generaciones más jóvenes. En la Generación Z, casi todas las mujeres consideran que la sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables supone una oportunidad para las empresas, muy por encima de la percepción masculina. Esta brecha de actitud se mantiene, aunque más atenuada, entre millennials y baby boomers, lo que apunta a un compromiso femenino sostenido con un modelo energético más sostenible y competitivo.

¿Crees que la sustitución de combustibles fósiles por energías renovables supone una oportunidad para las empresas? 2025

Fuente: Afi a partir de CIS

Brecha 7: Las políticas públicas de la transición energética abordan la perspectiva de género, con mejoras en su seguimiento y retos en materia de evaluación

Propuestas

Facilitar la incorporación femenina

  • Impulsar convenios con empresas para que un porcentaje de plazas de prácticas y primer empleo se destinen a mujeres egresadas de FP o grados STEM.
  • Desarrollar un portal público-privado que centralice ofertas de empleo en sectores de transición energética, filtradas por ocupaciones técnicas y directivas, y que garantice visibilidad para candidatas.
  • Ofrecer acompañamiento en procesos de selección y formación exprés para cubrir brechas de requisitos específicos detectadas en la oferta laboral.

Revalorizar la FP como vía de acceso

  • Promover que las empresas reconozcan la FP de grado medio y superior como vía válida de acceso a puestos técnicos, sin exigir siempre titulaciones universitarias para puestos en los que no sea necesario tal nivel.
  • Valorar competencias adquiridas mediante experiencia profesional o certificaciones, favoreciendo itinerarios de formación dual.
  • Desarrollar programas de formación in-company que favorezcan la movilidad vertical y horizontal.

Visibilizar el potencial laboral femenino

  • Lanzar campañas institucionales y sectoriales que exhiban las oportunidades de empleo de calidad y crecimiento profesional que ofrecen los sectores de transición energética.
  • Mostrar referentes femeninos en ocupaciones técnicas y de liderazgo, rompiendo la percepción de que se trata de entornos masculinizados.
  • Organizar charlas y talleres en institutos y centros de FP, en colaboración con empresas del sector y organizaciones de mujeres.

Medir para transformar: seguimiento

  • Desarrollar una guía metodológica y una clasificación oficial de las ramas económicas vinculadas a la transición energética en España, para un seguimiento homogéneo y riguroso (una delimitación clara facilita medir avances hacia objetivos de igualdad y sostenibilidad).
  • Implantar sistemas de seguimiento y evaluación que permitan medir periódicamente el impacto de políticas y programas de inserción laboral femenina en los sectores de transición energética.

Garantizar acceso a medidas contra la pobreza energética

  • Automatizar la concesión en base a datos ya disponibles en la Administración (padrones, datos fiscales, registros de pensiones, certificados de violencia de género), evitando que la carga de la solicitud recaiga en las personas beneficiarias.
  • Diseñar campañas de información adaptadas y segmentadas por perfil (monomarentales, jubiladas con pensiones mínimas, víctimas de violencia de género), usando redes comunitarias, centros de salud y servicios sociales como canales prioritarios.

Evaluar políticas con enfoque de género

  • Fijar objetivos de reducción de la pobreza energética y evaluar sistemáticamente su evolución en perfiles de hogares con enfoque de género.
  • Evaluar el impacto de las medidas implementadas para corregir desviaciones o introducir mejoras de diseño si fuera necesario, maximizando efectividad y eficiencia.

Mejorar la calidad y disponibilidad de datos con perspectiva de género

  • Ampliar la cobertura y detalle de los datos sobre pobreza energética y consumo para perfiles vulnerables (p. ej., hogares monomarentales) en los portales recientemente habilitados para ello.
  • Establecer un calendario de informes periódicos que mida la evolución de brechas de género y permita ajustar políticas de forma temprana.
  • Implementar indicadores oficiales de medición de pobreza energética que permitan la comparabilidad entre informes.

Visibilizar los beneficios de la transición energética

  • Desarrollar estudios, materiales divulgativos y testimonios basados en evidencia y datos oficiales que muestren cómo la transición energética genera empleo de calidad, innovación y oportunidades de desarrollo profesional.
  • Difundir esta evidencia en formatos y canales donde los hombres jóvenes son más activos, reforzando la percepción de que la sostenibilidad es también un campo de oportunidad y liderazgo.